Genessis comparte con los que generosamente se asoman a este sencillo portal los momentos de ocio que la vida le regala. Es una miscelánea de cosas simples; pensamientos y poemas, fantasías y pasiones, recuerdos y plegarias, vivencias e impresiones, que se plasma en el reverso de una página compartida con los lectores.
Genessis y sus avatares semejan escenarios de un alegórico estreno de un destino que va usurpando la vida en un tiempo prestado.


jueves, 15 de marzo de 2012

el saco azul

A pesar de la apremiante situación económica en que vivíamos en aquella época, yo tenía un abrigo largo de pana color azul eléctrico. Un modelito clásico que sobre el guardapolvo blanco, medias largas y zapatos mocasines negros parecía una princesita sacada por arte de magia de una solariega casa de campo.

Mi madre me alistó impecablemente contra el frío para ir a la escuela. Con la cartera en mano a unos metros de mi casa me detuve sintiendo el aire frío que me llegaba hasta los pulmones y me resistí avanzar.

Sabía muy bien que todos mis compañeritos llevarían un abrigo ligero y mi saco sería una envidia para más de uno.

En ese momento la compasión hacia los más desfavorecidos se apoderó de mí y nunca más dejó de acompañarme.

foto tomada de internet

miércoles, 14 de marzo de 2012

el cuatriciclo de madera

Mi hermano mayor tenía una habilidad innata para idear cualquier cosa de mecánica.



Le bastaba una madera, un serrucho, unos clavos y escoplos fuertes.

En sus ratos de ocio infantil había armado un cuatriciclo, con volante, ejes giratorios y palancas de aceleración y frenos.

Subidos en él los cinco hermanos nos tirábamos como en un tobogán cuesta abajo por el amplio patio frente a la casa.

Era sentir la risa a todo pulmón y el cosquilleo en el vientre por la felicidad embargada cuando descendíamos por la empinada hacia el bajo de la calle.

Alguna vez cuando no estábamos bien asidos de la cintura salíamos disparados quedando verde con el roce de los henos, entonces el grito agudo de mamá Lola sale a sentenciar que el tiempo de juego se ha acabado.

martes, 13 de marzo de 2012

el cuartel




Mi casa era como un cuartel general permanente:
mi padre el General de ejército, mi madre la gran Mariscala, mi hermano mayor el Teniente Coronel y así sucesivamente, cada uno según el orden en edad ocupaba el escalafón en la cadena de mandos, hasta llegar al más pequeño que era el soldado raso.
Mi hermana y yo, en algunos casos, formábamos parte de la tropa.

lunes, 12 de marzo de 2012

deseos


Yo quiero ser infiel alguna vez,
razones bien sobradas encontré.
Me socava que sólo a él yo me dedique tiernamente y crea perdidamente que soy feliz.

Cuando tramo una excusa perfecta y pérfida a la vez
es cuando él me hace creer que está loco por mí. Entonces, no me animo a huir
y sé muy bien que mis deseos no darán un solo paso sin mí.

Pero, oculta en una tarde cualquiera,
iré a bañarme en otro río,
iré a cegarme en otros ojos,
iré a hundirme en mis deseos y sacudir la fantasía de mi piel.


Hay motivos, amor mío, para decirte:
busco alejarme de tus pies,
busco cautivar otras promesas,
busco volverme poema en otra página en blanco y sin final.



sábado, 10 de marzo de 2012

te amo




Hoy quiero decirte lo que siento:
te pienso, te amo, te extraño.
Hoy vibro por ti.
Hoy como ayer, mi amor floreció por ti.
No sé cómo llegué a este punto, ni quiero saber qué pasará después.
Sólo deseo recorrer a paso lento
el puente de emociones que tendiste ante mí
y disfrutar el camino.
Sólo quiero probar en secreto los sabores de tu alma porque sólo el cielo sabe qué nos espera al final del destino.
¡TE AMO!

viernes, 9 de marzo de 2012

el amor

Cuando el amor llega a nuestra vida nos sentimos felices y queremos que sea eterno.

Nos empeñamos de cualquier forma por detener el tiempo y hacer que sea sólo de los dos.

Buscamos e inventamos el tiempo, deseamos inmortalizar los encuentros, los lugares, las palabras, los gestos y los sentimientos.

En fin, queremos eternizar nuestro amor en los efímeros ratos que vivimos, y reinventamos las palabras y hacemos nueva la frase tan gastada: ¡te amo!, ¡te amo!

Pero la verdad es que la vida se nos va, la vida sigue su curso, hayamos amado o no.

El tiempo nos va gastando a la par que nosotros lo vamos devorando.

El amor, como la vida, fluye.

Si nos detenemos, pasa de largo y es más seguro que no regresa.


jueves, 8 de marzo de 2012

tú y tu gato

Te escuché hablarle sigilosamente al gato.

Me entusiasmó ver los mimos que le prodigaste y el monólogo que entretejías escudriñando sus miradas fijas y deslumbrantes.

Me imaginé una secuencia de dibujos animados entre tú y el pobre felino casero.

Tú con tu realismo sarcástico apabullándole con tantas preguntas y el cantarín zalamero ideando con lenguaje humano su consabido historial doméstico, solitario y casto.